Estoy jubilado/a

Nos encontramos en la etapa de la vida donde muchos prefieren descansar por el trabajo realizado, no obstante, he conocido a personas que se sienten más creativas que nunca y con más energía para llevar a cabo proyectos personales o colaborar en otros proyectos. Está claro que mantener la mente ocupada puede prevenir muchas enfermedades y nos puede permitir llegar a viejos con todas nuestras capacidades mentales e intelectuales.

Si tienes más de 60 años, y en lo que a educación financiera se refiere, en materia de inversiones intenta garantizar el capital y no busques inversiones arriesgadas. La avaricia hay que dejarla para etapas anteriores de la vida, ahora no te puedes permitir el lujo de fracasar en tus inversiones porque afectaría a tu calidad de vida futura.

Ajusta tu vida a tu nueva situación. Vender la vivienda e irse a vivir a un piso más pequeño puede ser una opción. Eso te generará, además, un ingreso extraordinario importante para afrontar esta última fase de tu vida. Se suele pensar mucho en los hijos, tratando de dejarles lo máximo posible pero si has hecho los deberes y les has inculcado el tener una buena formación y educación financiera ellos serán capaces de generar y planificar su propia jubilación tal y como tu lo hiciste. Sinceramente, ese es el mejor legado que les puedes dar, invitarles a que se formen en este aspecto desde temprana edad.

Fomenta la educación financiera y en inversiones en tus hijos y seres queridos, es el mejor legado que les puedes dejar, porque con esas herramientas ellos sabrán qué decisiones tomar cuando haya que tomarlas.

Aún te quedan, de media, unos 20 años de vida. Cuántas cosas por descubrir y por hacer!!!. Eso sí, si te has planificado correctamente desde temprana edad podrás disfrutar de todas esas cosas que aún quedan pendientes. Ahora, si fuiste de los que derrocharon el dinero, de los que no se formaron en finanzas personales y en inversiones y no supieron dónde meter sus ahorros para rentabilizarlos, seguro que tienes un problema porque no sabrás cómo actuar en momentos de crisis, no sabes planificarte y mucho menos decidir lo que más le interesa a tu economía familiar. Ya no cobras lo que cobrabas cuando trabajabas. Ahora es cuando te dices: «Tenía que haber planificado mi jubilación para tener una fase final de mi vida digna». Ahora es cuando piensas en los errores cometidos y en cuánto dinero tendrías de no haberlos cometido.

Ya no cobras lo que cobrabas cuando trabajabas, por eso, si no planificaste correctamente esta etapa de tu vida podrías tener serios problemas financieros que te lleven a tener una vida de total austeridad.

Pero bueno, no hay que desanimarse, intenta trasladarle a tus hijos esas enseñanzas y muéstrales el camino hacia la educación financiera.

Por el contrario, si has seguido mis consejos te esperan unos años fabulosos, unos años llenos de felicidad donde puedas dedicarte más a tu salud y menos a tu dinero. Que los disfrutes!!!

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