Soy asalariado/a

Si tienes empleo, enhorabuena! no sólo por el mero hecho de tenerlo sino también porque tienes una oportunidad única de planificar tu futuro financiero, el tuyo y el de tu familia. Se trata sin lugar a dudas de una gran responsabilidad pero sabiendo lo que hay que hacer puedes conseguirlo con altas garantías de éxito. No desaproveches la oportunidad de hacerlo.

En esta fase de nuestra vida, yo distinguiría dos grupos de población en función de su edad, ya que no tiene las mismas necesidades financieras un joven de 25 años que un adulto de 45, y menos aún si ese adulto cuenta con 55 años.

  • Si tienes entre 23 a 30 años, lo normal es que hayas acabado tus estudios, incluso un postgrado y hayas empezado a trabajar. Seguro que los ingresos no son muy elevados pero es mucho más de lo que tenías, por eso, hay que empezar a cultivar el ahorro, aunque como nos sentimos independientes nos podemos permitir acceder a bienes de consumo que en etapas anteriores eran impensables. En esta etapa es ideal formarse en materia de inversiones y de gestión del dinero pues podríamos caer en el error de malgastar el dinero porque hasta ese momento nunca habíamos tenido tanto y nunca habíamos sido totalmente autónomos. La formación y la cultura financiera deberían ser proyectos prioritarios en la vida de cualquier ser humano. Toma conciencia de ello, establece los pilares básicos para alcanzar una vida holgada desde el punto de vista financiero, además de ser la etapa ideal para empezar a pensar, aunque te parezca que aún queda mucho, en la jubilación. Cuanto antes tengamos esa conciencia, antes pondremos remedio y más placentero será el viaje.

En esta etapa hay que empezar a formarse en materia de inversiones, eso sí, si ya cuentas con una formación básica en finanzas personales. No des ese salto si aún no has cubierto esa formación básica pero muy necesaria.

  • Si estás entre los 30 y 45 años, si todo marcha bien, seguro que si, tu nivel de ingresos será mayor que en tu etapa anterior, aunque también lo serán tus responsabilidades. En este periodo ya estarás viviendo con tu pareja y es en esta fase cuando aparecen los hijos. No hay que bajar la guardia y hay que seguir ahorrando y si no empezaste a planificar tu jubilación en la etapa anterior si o si es en esta etapa donde hay que empezar. Si comienzas estando más cerca de los 30 mejor que si empiezas a los 40. Es en esta fase cuando se cometen los errores más graves que pueden destrozarte la vida o como mínimo complicártela. En esta etapa se asume el endeudamiento más elevado de tu vida, si no lo mides bien y no adoptas una actitud responsable podría generarte grandes problemas en el futuro. Es el colectivo preferido de los bancos porque durante este intervalo de tu vida es cuando más productos financieros se consumen al mismo tiempo. Hay un sinfín de productos que podrías estar consumiendo en esa fase. Si no los conoces correctamente corres el riesgo de que, como colectivo de interés que eres, sólo por tener la edad que tienes, te llamen o te ofrezcan en tu oficina un producto que te suena bien pero que desconoces.

Si o si en esta fase tienes que empezar a planificar tu jubilación. Tus inversiones las tienes que gestionar tú, o al menos saber decidir a quién le asignas esa gestión. El desconocimiento te puede llevar a cometer errores preocupantes e irreversibles.

  • Si ya cumpliste entre 45 y 60 años, pensar en la planificación de tu jubilación debería ser tu prioridad financiera. Como mínimo tienes que mostrar interés en saber cuánto tienes derecho a percibir por parte de la Seguridad Social para complementar con tu ahorro el resto que te permita seguir con una vida digna. En esta fase tus deudas deberían ir reduciéndose incluso eliminándose. Si una mala decisión financiera en la etapa anterior era preocupante, en esta fase puede tener consecuencias sumamente graves. Vigila muy de cerca tus inversiones y trata de no endeudarte. Al final de esta etapa los hijos, al entrar en la etapa adulta  podrían tener algún problema financiero y requerir de tu ayuda. Hay que valorar muy bien las situaciones de stress y decidir inteligentemente. De ahí la importancia también de educar o fomentar la educación financiera de nuestros hijos porque serán conscientes de sus problemas financieros. A partir de los 50 años piensa en la planificación sucesoria si no quieres trasladarles a tus seres queridos problemas poco deseados. Si aún no lo has hecho, asegura tu vida y el patrimonio que hayas podido conseguir.

Tienes que saber cuánto dinero vas a recibir de la Seguridad Social y complementarlo con el ahorro y el rendimiento de tus inversiones. Cometer un error financiero en esta fase no te da margen para rectificar. Valora muy bien las opciones disponibles y pide ayuda si fuera necesario.

Me da la sensación de que he pintado un panorama algo turbio, pero si lo analizas fríamente, estas generaciones no contaremos con las pensiones que reciben hoy nuestros mayores. Y si ellos se quejan de que no llegan a final de mes ni te cuento el dinero que recibiremos nosotros. Si no somos conscientes de ello estamos viviendo de espaldas al mundo, no te engañes, es una realidad. La vida que vivimos es nuestra, y no esperes a que llegue nadie a solucionarte tus problemas porque tendrás que hacerlo tú solito. Por eso, entre antes asumamos este escenario, antes empezaremos a poner remedio para conseguir una vida financiera saneada que nos permita vivir con felicidad y armonía con nuestros seres queridos.

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